XXI.- El Mundo

En esta carta apreciamos en el plano principal a una mujer (aunque algunos no están del todo seguros de que lo sea; según Rozonda puede tratarse de un ser andrógino por cuanto Waite nunca ha tenido reservas para mostrar los genitales, y sin embargo aquí los oculta) quien levita en medio del cielo con un par de báculos en sus manos similares al usado por el Mago para invocar al cielo, sin embargo con la notable diferencia de que estos no señalan ni al cielo ni a la tierra propiamente sino que por el contrario se mantiene en un nivel de equilibrio entre ambas dimensiones. Esta mujer se encuentra rodeada de una corona de hojas verdes atada con sendos lazos rojos arriba y abajo. 
En los extremos se encuentran los animales mencionados en el Apocalípsis de Juan en su capítulo cuatro; se trata de los cuatro vivientes alados que se hallan a los lados del "Trono en el Cielo": Hombre, León, Toro y el Águla. Estas corresponden además a los cuatro evangelistas, Mateo, Marcos, Lucas y Juan (también representaciones astrológicas de Acuario, Leo, Tauro y Escorpion). Si tomamos como referencia el Apocalipsis, Waite quiso representar al ser humano elevado finalmente, después del juicio final, al trono del cielo y a la máxima plenitud. Por supuesto que esta carta es un presagio muy positivo.

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