XVIII.- La Luna

Se encuentra imponente en el medio de la carta La Luna, tan majestuosa que pareciera un sol. Indudablemente que habla de su influencia incuestionable. Al fondo dos fortalezas o torres muy altas que se quedan pequeñas ante la grandeza de la luna. Ella adopta el gesto de una mujer que pareciera estar en actitud reflexiva, pero efectivamente piensa en algo muy serio o importante. Por aquello de que la luna puede afectar el comportamiento, vemos a un par de zorros o perros que ladran en actitud de miedo o reclamo hacia ella. Así mismo, moviliza a un escorpion o langosta que sale del agua. La distinción entre escorpion o langosta cambiaría de manera significativa su presencia e interpretación en la carta, precisamente por aquello de las características del escorpion animal y el astrológico y sus capacidades misteriosas y enigmáticas, características estas que se conjugan muy bien con la luna, la noche y los actos de magia. El aspecto sin duda más importante de la carta es el dominio de la luna y su influencia, así como la necesaria pausa que se requiere para continuar el proceso. Es inevitable. Ni los reclamos ni los miedos de los animales la inmutan. Ella reposa ahí, influyendo al mundo y deteniéndolo obligadamente.

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